jueves 18 de marzo de 2010

Metafísica

"Las sutilezas al desván", dice un sujeto al validar el billete en el autobús municipal. El conductor, sin mirarle, responde mecánicamente: "Gracias, buenos días". El tipo toma asiento y sin más preámbulo, pregunta al compañero de asiento:  "Usted ¿se siente libre?". "Ni lo sé ni me importa-responde el interpelado-me acaban de despedir en el trabajo y ¡joder!, no estoy hoy para bromas".

Él, añorante de metafísica a tiempo completo, muda de asiento y una vez sentado, dirige la vista y el verbo al paisano que lleva al lado: "¿Qué pone de buen humor a su señora". El tipo sorprendido, por la interrogación inesperada, contesta educadamente: "Creo que hacer orden en los armarios y llamarme pichón cuando llego a casa y abro la nevera para sacar una cerveza". 


"Vos, sos un boludo" le espeta una argentina, al volverse éste a ella que va de pie, agarrada a la barra. El fulano la pregunta por los bifés de chorizo y el corte, aparentemente, no le inmuta. Salta a la vista que está acostumbrado a que le den tijeterazos y a ser brasa de parrillas ajenas. Instantes después, se oye a una madre prevenir a su hijo: "Luisito, no hables en la calle con los desconocidos". El niño se enfurruña y él, que va de estremecido por la vida, se baja del autobús conjugando en alto: Yo hablo conmigo, tu hablas contigo, él habla consigo...

lunes 15 de marzo de 2010

Equívoco

-Nadine, se te ve hoy contenta.
-Lo estoy.
-¿Tres vinitos?
-Nada. Salió el sol. Ya estaba harta de tanta belleza...
-¿De qué belleza hablas?
-De la lluvia, primo, de la lluvia.

Tomás-ese su nombre- se topa con su pariente en un autobús municipal. A ella, la seca del día parece que le ha dado carrete a la lengua. La mujer, salta de un tema a otro, haciendo pedazos la lógica de la hilazón y lo más grave, sin esperar la respuesta de éste. El monólogo, al toque-trompeta de "Tomás, cariño", incluye la artrosis de la tía Eduvigis; los libros que leyó de don Miguel Delibes; el menú que ofrece un restaurante por 7,5 euros; la carrera triunfal de Alonso en Bahrein y hasta la denuncia que presentará contra una vecina por ruidos. Por lo visto, su perro, por la noche, ladra un montón. Él, la escucha y escucha, sin decir pío. Los compañeros de asiento están ya a punto de meter baza-más por cansancio de la verborrea que por solidaridad con el tipo- cuando la susodicha Nadine, abandona el cuatro ruedas. En ese instante, el primo Tomás, que enterró a la tía artrítica hace años, abre la boca y se alivia con un expeditivo: "¡Pécora!".

Pero, ¡ay!... la viajera -que ocupa al galope el asiento de Nadine- se siente aludida y le suelta un airado: "¡Es-tú-pi-do!" que rebota de cabeza en cabeza y se cuela a los oídos del conductor. Éste, frena en seco, se pone de pie, gira sobra sí y mirando de frente a los que lleva a bordo, dice: "Haga el favor, señora...los problemas con su marido los resuelve en casa, pero aquí, no" y vuelve a sentarse y a seguir viaje. Entonces, Tomás la mira a ella y ella, a su vez, le mira a él.

jueves 11 de marzo de 2010

Gorriones

Cae la noche. El autobús municipal va flaco de viajeros. Un pensionista lamenta la desaparición de los gorriones de la ciudad. Él dice, con voz incrédula, que: "Lo que está pasando con estos pájaros, merece una investigación". Nadie le pregunta si ese estudio debe ser financiado por el ente autonómico, el Ayuntamiento o por quien, pues de lo que se trata es de llegar pronto a casa y sin complicaciones.

Dos ecuatorianas comentan entre si las noticias que les acaban de dar por teléfono sus familias. La historia de las sagas llegan después de que ambas hayan expresado su preocupación por la subida de la tarifa en el locutorio. Los 30 céntimos de más por minuto les lleva a la conclusión de que deben de ser más concisas en la comunicación que mantienen semanalmente con Guayaquil. Una de ellas se acaba de enterar que su marido se la pega con otra vecina, pero eso de la infidelidad, no parece ser un problema; los hijos, esos si que la importan, los cuida su suegra y ella le va a seguir mandando toda la plata que pueda a la abuela.

El hombre que se queja en alto de la ausencia de gorriones, les mira aliviado. Sabe de antemano que la parienta le espera en casa y que no se irá con otro. "¿Dónde se va a ir?"- le recrimina la voz interior- Y al instante, recuerda que la mujer está en silla de ruedas por una esclerosis múltiple. 


El personal se va renovando. Sube una conocida del conductor y éste la cuenta, con pelos y señales, su visita a IKEA. Salió de la instalación sueca lleno de lo necesario para montar su apartamento "con gusto y poco dinero". Eso, al menos, es lo que dice.  El pavo que se acaba de emancipar de padres, se mostraba bastante satisfecho por la mesa que había encontrado para el ordenador.

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